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  • hace 5 semanas
Va a romper la máquina de las mentiras.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, volvió a protagonizar una de sus ya clásicas actuaciones de magia parlamentaria en el Congreso de los Diputados.

En plena comparecencia sobre la invasión sufrida por Ceuta, el jefe del Ejecutivo soltó como un gran anuncio que el 21 de agosto de 2026 el Ministerio de Exteriores había convocado a la embajadora de Marruecos en España, Karima Benyaich, para protestar por las "declaraciones inaceptables" de dos ministros marroquíes que reclamaban Ceuta y Melilla como "derecho histórico" y hablaban de "liberar las ciudades ocupadas".

Sonó contundente. Sonó a diplomacia firme. Sonó a que el Gobierno sí hizo algo. El problema es que, como casi siempre con Sánchez, la realidad es mucho más vergonzosa.

Lo primero de todo es que la embajadora no estaba en España.

Fuentes diplomáticas y el propio Ministerio de Exteriores tuvieron que aclarar después que quien acudió a la sede de Exteriores fue el encargado de Negocios (el número dos de la embajada). Es decir, Sánchez se pasó horas hablando en el pleno de "convocamos a la embajadora” cuando en realidad se reunieron con el sustituto.

Segundo, y aquí viene lo más jugoso del asunto: el 21 de agosto de 2026 no solo es que Pedro Sánchez estuviese de vacaciones, sino que también lo estaba la propia Karima Benyaich, quien justo en esa fecha se encontraba fuera de España.  En definitiva, resulta que, en palabras del presidente del Gobierno, se convocó a una embajadora que ni siquiera estaba en el país.

El Ejecutivo no comunicó en su momento esa convocatoria, algo que suele hacer cuando quiere dar relevancia mediática a una protesta diplomática. La sacó del cajón casi dos semanas después, justo cuando necesitaba aparentar firmeza ante la oposición.

La consecuencia fue la de perpetrar un nuevo ridículo ante una actuación diplomática a medias, con el segundo de a bordo, en agosto, con el presidente de vacaciones y sin ninguna publicidad hasta que tocó venderla en el Congreso.

Sánchez no le dice la verdad ni al médico. Ni a los españoles. Ni al Parlamento. Vende una convocatoria solemne a la embajadora cuando ni ella estaba presente ni él estaba trabajando en Moncloa. Otra pieza más en el interminable catálogo de medias verdades, omisiones y relatos maquillados que caracterizan su legislatura.

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Transcripción
00:00Dos declaraciones, señorías.
00:08Dos declaraciones, señorías, que por supuesto hemos rechazado tajantemente
00:13y por las que, quiero informarles, convocamos a la embajadora marroquí el pasado 21 de agosto.
00:20Pero en este caso, señorías, conviene ser prudentes
00:26y huir de...
00:29Señor Hernando.
00:30...y huir de explicaciones simples, porque después de todo un mes recabando información,
00:38cruzando datos, entrevistando a agentes que estaban en el terreno,
00:42lo que nos queda claro es que no estamos ante un evento simple ni ideal donde A llevó a B,
00:47sino estamos ante un fenómeno donde tiene origen muchas causas,
00:52en la que participaron varios actores y factores que se retroalimentaron entre sí,
00:57probablemente no de forma coordinada, ya veremos sí de forma planificada
01:02y que, bueno, por consiguiente, fue imprevisible para todos, incluso también para ellos.
01:08En concreto, las evidencias apuntan, señorías, a una conjunción de factores
01:12que me gustaría de nuevo poner sobre la mesa, como hice mi primera declaración
01:16cuando visite la ciudad autónoma de Ceuta el día 31 de julio.
01:20Primero, un detonante informativo, algo que cambia a juicio.

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