00:00Seguro que alguna vez has leído que en la antigua Roma las mujeres no tenían nombre propio.
00:04Y no es un mito, pero ¿por qué pasaba esto?
00:06En Roma el nombre no servía tanto para decir quién eras, sino de dónde venías.
00:09Los hombres tenían el llamado trianomina, un nombre personal, el nombre de la familia extensa
00:14y otro que indicaba la rama familiar.
00:16En cambio, las mujeres no se las consideraba lo suficientemente importantes en la vida pública
00:20como para darles ese primer nombre individual.
00:22Por eso las mujeres recibían únicamente la forma femenina de su nombre familiar.
00:26Si pertenecías a la Gens Julia, te llamabas Julia.
00:29Si eras de la Claudia, pues Claudia.
00:31Da igual cuántas Julias o Claudias hubiera.
00:33Lo importante no era distinguirlas a ellas, sino saber a qué familia pertenecían.
00:36Es decir, su identidad se entendía como una extensión de la familia y más tarde del matrimonio.
00:41¿Y qué pasaba cuando había varias hermanas en la casa?
00:43La solución era todavía más impersonal.
00:45Se las diferenciaba por orden de nacimiento.
00:47La mayor era mayor, la menor era menor.
00:50Y si había más, se utilizaban números.
00:52Secunda, tertia, cuarta.
00:53En otros casos se añadía una referencia al padre.
00:55Como Julia Césaris, hija de un César.
00:57Con el imperio empezaron a aparecer nombres dobles o incluso triples en mujeres de familias poderosas.
01:02Pero eso no significaba más libertad.
01:04Eran simplemente formas de acumular prestigio familiar.
01:07Del padre, del marido o de los antepasados.
01:09Incluso entonces el nombre seguía diciendo a quién estabas ligada y no quién eras tú.
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